
El póker, y de todas las variedades el hold ‘em sin límite es el ejemplo más conspicuo, es un juego de cartas, pero también de personas. Y cuan do se dice “personas” es en referencia a su estilo de base, la calidad de su juego y las circunstancias especiales por las que puede estar transitando. Por ejemplo, podría estar tildado por una mano previa o envalentonado por una racha.
Asimismo, aunque parezca un poco exagerado, las mesas tienen vida propia, en el sentido de que transmiten un estilo. No siempre ni en todo momento. Por ejemplo, a medida que los torneos avanzan las mesas tienden a soltarse.
Momento
Cada pase es único. Hay que saber captar su esencia, su singularidad:
no se bañarán dos veces en el mismo río.
La interacción de todos y cada uno de los factores mencionados hace que nunca se vean enfrentados a una misma situación. Y aun así, en el hipotético caso de que se vean envueltos en una parada cuya interacción de factores sea exactamente igual a una anterior, dos jugadores no reaccionarán ni procederán igual: es la naturaleza humana.




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